Casa

Vivo en una cama…
cuatro paredes; dos manos y dos piernas;
hay un par de ventanas grandes en tus ojos;
una vista constante desde las almohadas a la playa en tu espalda,
y una puerta entre las sabanas que me lleva hasta donde tu estas.

 

Tengo una mesa de caricias donde como de tu boca varias veces al día,
y un corazón redondo que uso de alacena para guardar esas cosas tuyas que me hacen feliz.

 

En los días que me aburro prendo tu sonrisa para ver que esta tramando tu belleza;
y cuando llueve y hace frío, me arropo entre tus brazos
para mirar las hojas de tu pelo agitarse con el sueño.

 

Suelo hacer largos recorridos por los pasillos de tu cuerpo por horas y horas sin descansar,
en tu ombligo tengo un jardín de trigo; de calendario el verbo amar;
y de fondo pido música de algún cuadro de Folgar.

 

Cuando me llama la soledad le digo que no estoy y que siento mucho mi ausencia.
Las cosas sin importancia las recoge el olvido a domicilio,
y por las que si lucho son las que adornan los demás salones de mi rutina.

 

Al final de cada jornada muero por ti,
por regresar donde yo vivo;
a esas cuatro paredes, con ese par de ventanas y esa vista constante,
a ese palacio entre sabanas donde se que me esperas,
En donde yo se que aunque yo ya no vista de azul, tu si sigues siendo princesa.

 

Yo vivo en la casa 8…

Frank Pineda

Frank Pineda

Soy un escritor aficionado hecho en Honduras, pero distribuido en Guatemala. Me gusta mucho escribir poesía, cuentos cortos y reflexionar sobre las cosas más pequeñas de la vida. No tomo café, no tengo un gato y viajo ligero sin exceso de equipaje.

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