Instantes ¿de Borges o Sair?

Borges-Guillermo-Roux

Este poema “Instantes” se le atribuyó a Jorge Luis Borges por mucho tiempo. Según tengo entendido, su viuda, María Kodama, se dió a la tarea por ocho años de buscar el original de Nadine Stair para desmentir tal calumnia.

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima, trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido de hecho.
Tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos…
Iría a más lugares a donde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió
sensata y prolíficamente cada minuto de su vida,
claro que tuve momentos de alegría…
Pero si pudiera volver atrás, trataría de
tener solamente buenos momentos,
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba
a ninguna parte sin termómetro, una
bolsa de agua caliente, un paraguas
y un paracaidas, si pudiera volver a vivir,
viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría
a andar descalzo a principios de la primavera
y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesitas,
contemplaría más atardeceres y jugaría
con más niños…
Si tuviera otra vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

 

Tuve la curiosidad de leerlo, al igual que ustedes. Al inicio no me gustó. Pero a medida que lo leía y avanzaba entre sus líneas, encontré cierta esencia que me hizo reflexionar. Supe que había algo oculto más allá de su simplicidad. Una especie de tesoro entre esos pensamientos que al masticarlos eran insípidos, pero que a digerirlos me dejaron mucha satisfacción.

 

Así que tomé el poema nuevamente. Lo desmenucé. Y encontré estos diamantes, en forma de “bucket list”, que vale la pena meter en los bolsillo para luego meditarlos tranquilamente y en silencio, con la debida seriedad del caso. Se los comparto según el orden en que aparecían en el poema:

 

  • Cometer más errores
  • No ser tan perfecto
  • Relajarme más
  • Ser más tonto de lo que he sido
  • Tomar pocas cosas con seriedad
  • Ser menos higiénico
  • Correr más riesgos
  • Hacer más viajes
  • Contemplar más atardeceres
  • Subir más montañas
  • Nadar más ríos
  • Ir a más lugares a donde nunca he ido
  • Comería más helados y menos habas
  • Tener más problemas reales y menos imaginarios
  • Tratar de tener solamente buenos momentos
  • No perderme el ahora
  • Viajar más liviano
  • Andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño
  • Dar más vueltas en calesitas (carruseles)
  • Jugar más con niños

 

¿Cuántos instantes de estos hemos vivido que valen tanto la pena repetir o que podríamos llevar a cabo por primera vez? Si de algo estoy seguro, es que el mundo no es de aquellos que tienen miedo, ni de los que esperan. Tampoco es de los que callan o que tienen vergüenza. No lo digo yo. Lo afirma la historia y sus personajes que encontraron en la vida un propósito para que valiera la pena. Porque la vida, a la que nos acostumbramos y de la que nos quejamos constantemente, es tan hermosa y pura cuando le encontramos sentido. Idealmente algo que sea edificante ¿o me equivoco?

Frank Pineda

Frank Pineda

Soy un escritor aficionado hecho en Honduras, pero distribuido en Guatemala. Me gusta mucho escribir poesía, cuentos cortos y reflexionar sobre las cosas más pequeñas de la vida. No tomo café, no tengo un gato y viajo ligero sin exceso de equipaje.

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