Primer Día de Marzo

Quisiera tanto venderte la idea de amarme
y tramar juntos toda la vida
un plan de amor exclusivo entre sábanas
en algún rincón lejano del mundo
que podría ser nuestra cama.

 

Por la noche te iría a buscar hasta tu almohada
tocaría la puerta
al ver que estas soñando
rompería tu descanso
como quien quiebra una ola.

 

A las cosas del corazón no les llamaríamos amor
les inventaríamos otros nombres
les desvestiríamos el cuerpo
les pondríamos música
las secaríamos como ropa al viento
les daríamos hijos
un hogar.
Las platicaríamos despacio
porque el tiempo en estos casos no importa
y seríamos cómplices bajo palabra.

 

Por la mañana
cuando las líneas de mi poesía se terminarán
me vestiría de miradas para abrazarte
esperando a que despiertes
para ser de tu boca el pan de cada día.

 

Me bastaría con ser el espectador
verte tan hermosa
radiante
brillando como siempre
tan sencilla y cotidiana
tan imperfecta como la naturaleza misma
tan valiosa e ideal.
Me convertiría en la envidia de las calles
el sol sería un juez amante
morirían de celo el trigo
la leche
las manos
las flores
el calendario y el olvido.
Pues yo sería ese viento que tiene una casa en tus suspiros
soy aquel que te vendió las ventajas del amor.

Frank Pineda

Frank Pineda

Soy un escritor aficionado hecho en Honduras, pero distribuido en Guatemala. Me gusta mucho escribir poesía, cuentos cortos y reflexionar sobre las cosas más pequeñas de la vida. No tomo café, no tengo un gato y viajo ligero sin exceso de equipaje.

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