Roma Arde en Llamas y en Guatemala ya no es Primavera

Hoy el cielo amaneció llorando y es culpa de todos. De los que votaron y de los que no; de aquellos que tomaron al toro por los cuernos, que cruzando los dedos se fueron a las mesas de votación en busca de la esperanza que le pudiera maquillar con tinta una sonrisa duradera al rostro tan triste que tiene esta mujer tan bonita que se llama Guatemala. Y de los que se quedaron en sus casas, que continuaron con su rutina de un Domingo cualquiera, donde los compromisos familiares o curarse de un sábado de tragos en exceso siempre es primero y de los que abuchearon a través de las redes sociales a los que se habían levantado temprano con aires de ciudadanos responsables para cumplir con sus obligaciones de una vez cada cuatro años con la patria. Es culpa de todos.
En esta segunda vuelta, se disputaba una lucha épica y vulgar entre un partido rojo, un partido naranja y un partido formado por el resto de filósofos, superhéroes, idealistas, aguafiestas, herejes, artistas, quijotes, dictadores, fanfarrones, alcohólicos, fresas, chamanes, discípulos, columnistas, fulanos y cualquieras, piratas, hippies, repatriados, redes socialistas y demás profesionales y funcionarios privados sin título.

 
De los dos primeros partidos todos conocimos sus “slogans” (“Mano dura, cabeza y corazón”, “Solo el pueblo salva al pueblo”, etc.). Pero este último partido de las masas era único. Su filosofía era diferente, revolucionaria, fresca, irreverente, pop, cuasi-acertada… y muy muy variada. Frases como: “Ninguno de los candidatos me convence!”, “Sino votan, no tienen derecho a quejarse en los próximos cuatro años de gobierno”, “Es imposible elegir entre el sida y el cáncer para mi país”, “Hoy voy a cumplir con mi obligación cívica como ciudadano orgulloso de mi país que soy”, “No solo por votar, soy mejor ciudadano/guatemalteco”, “No pienso dar mi voto entre un asesino y un narco!”, “Yo voto nulo y así muestro mi inconformidad!”, etc., etc., etc. El listado podría ser más extenso y ofensivo, así que dejémoslo aquí.

 
Personalmente me considero un principiante (ignorante jamas! Pues esta vez si me recuerdo de los colores de algunos partidos – como olvidarlos!) en toda esta materia de la política. Nunca he votado. Además en este país no puedo votar (soy extranjero domiciliado) y nunca antes me había interesado todo este rollo porque yo de grande quiero ser poeta. Sin embargo, aprendí unas cuantas cosas en este mi primer año de acercamiento político:

 

  • Creo que todos deberíamos de votar. Si, aunque sea entre el sida y el cáncer. Pensemos un poco en que enfermedad va a ser menos dolorosa para los últimos días de este país. Esto nos ayuda a ser un poco más analíticos y quizás hasta le encontremos una cura. Es necesario informarse de las opciones que están sobre la mesa y no por medio de campañas negras o comentarios vacíos y del pasado que leemos o escuchamos en cualquier parte, de personas resentidas y sin preparación. O con la preparación errónea. Si no les gusta la analogía de las enfermedades terminales, pensemos que el periodo electoral es una cita con el psicólogo de parejas, en donde debemos asistir cada uno de nosotros y nuestro amor eterno… el gobierno. Es la oportunidad de poder expresarle a nuestra “pareja” que cosas nos gustan y que cosas no. Si nos quedamos callados, con un voto nulo, en el tema de darnos a entender, nos quedamos tal cual… nulos. Segun nuestras leyes, los votos nulos se tiran a la basura (lean la Constitución y me corrigen de ser necesario). Una buena relación necesita mucha comunicación y hay que hacernos escuchar y entender de una forma clara. Quizás esta charla de pareja no funcione pensaran algunos, pero vale la pena intentarlo o no? O es que no quieren salvar su relación? Yo sé, no es que esto solucione todo el problema, pero es muy probable que esto sea parte de la solución.
  • Cada cabeza es un mundo. Y cada cabezota es un mundote. Dicho esto, yo entiendo que todos pensamos y queremos cosas distintas, pero creo que es necesario que aprendamos a formar parte de un mismo equipo. En lugar de mostrar nuestra “cultura” elevada y estudiada con insultos retrógrados hacia los demás y resentimientos que ni si quiera nos corresponden tener porque no son de nuestra epoca, pongámonos la misma camiseta. Yo sé que suena trillado, pero creo que va a ser imposible que todos halemos esta carreta al mismo lugar si unos tiran para el Norte y otros para el Sur. Seguramente, cuando entendamos esto, vamos a pasar de ser bueyes a ser patriotas de verdad.
  • Una vez un cubano me dijo que Fidel había dicho algo como: “Siembra educación y cosecharas hombres.” Y me hablo de que un pueblo sin educación está destinado a ser un país subdesarrollado por mucho, mucho tiempo. Creo que ni vale la pena ahondar en este punto. Lo que si les puedo decir es que no solo necesitamos el apoyo inteligente de un sector “estudiado” para darle un rumbo acertado a nuestro país y su gobierno, sino el de todos los sectores, incluyendo aquellos donde se venden voluntades y decisiones a cambio de una bolsa solidaria, materiales de construcción o unos cutos. Basados en esta necesidad, han surgido distintos movimientos cívicos que buscan crear conciencia en la juventud sobre la importancia de participar en los procesos electorales. Pero hay que recordar que también es necesario que se creen estrategias para poder llegar a todos esos sectores urbanos donde hace falta el carácter y la preparación para hacer una elección razonada y no comprada. Este proceso requiere tiempo y mucho compromiso. No seis u ocho meses antes de las elecciones. Si ayer se terminó el periodo electoral, hoy debería de comenzar este proceso de evangelización ciudadana.
  • Este es un resumen entre el primer punto y el segundo. No sé si tiene algo que ver con la democracia… pues aun no sé a ciencia cierta qué significa eso. Pero lo que si les puedo confirmar, es que nunca va a existir un gobierno perfecto. Y tampoco van a existir ciudadanos cien por ciento patriotas que estén dispuestos a dar su vida o su tiempo por la madre patria. Pero damas y caballeros, lamento informarles que según lo platicado en este artículo, el gobierno y el pueblo caminan juntos. Si, hasta que la muerte o una visa en el extranjero nos separe. 
    Así que en la parte que nos corresponde como ciudadanos, no basta solo con votar. Ser ciudadano es de todos los días… es un uniforme y una forma correcta de caminar. Debemos entender que las reglas son aquellas que están puestas sobre la mesa, no las que proponemos a través de favores a escondidas debajo de ésta. Pidámosle al cielo que no nos permita caer en la tentación de convertirnos en uno de esos mentirosos que van por las calles orgullosos de haber tenido la oportunidad de no pagar los impuestos, las multas, los ciento cincuenta pesos que al mesero se le paso cobrar en la cuenta de anoche. Evitemos criticar, si no estamos dispuestos a aportar para edificar algo mejor. Porque criticar es bien fácil, sino mírenme a mí, tomándome la libertad de escribirles esto.

 

Guatemala solo hay una. Y es de todos. Así que hagámonos un favor… crucemos los dedos para que este próximo gobierno saque un conejo del sombrero y nos sorprenda.

Frank Pineda

Frank Pineda

Soy un escritor aficionado hecho en Honduras, pero distribuido en Guatemala. Me gusta mucho escribir poesía, cuentos cortos y reflexionar sobre las cosas más pequeñas de la vida. No tomo café, no tengo un gato y viajo ligero sin exceso de equipaje.

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2 Comments

  1. Muy bueno el artículo Frank,y apoyando lo último que comentás, quisiera compartirte una pregunta que surgió en una conversación de esas sobre una taza de café: ¿Cuantas de nuestras acciones en los últimos 15 años han sido en base al presidente en funciones? La respuesta abre mucho los ojos a lo que dices: al final, ser ciudadano es algo que nos corresponde y que es de todos los días.

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